LAGARTIJAS TIRADAS AL SOL

13/04/2018 - 14/04/2018

Sala Negra a dos bandas

Viernes y sábado 19.00 h

AVISO IMPORTANTE: una vez comenzada la función no se permitirá la entrada de público a la sala.

El precio de las entradas es el mismo tanto en taquilla como en la web de Teatros del Canal.

 

Sala Negra a dos bandas. Localidades sin numerar.

 

Tarifa general 12€
Mayores de 65 y desempleados* 10€
Carné joven y menores de 30 años* 8€
Profesionales de las artes escénicas** 8 €

 

*Cupos limitados. Imprescindible presentar la acreditación correspondiente en taquillas y al acceder a la sala. Solo una entrada por carné.

 

**Venta solo en taquilla. Cupos limitados. Imprescindible presentar la acreditación correspondiente en taquillas y al acceder a la sala. Solo una entrada por carné.

 

TARIFA ABONO:

Abono 10 espectáculos 150 €
Abono 20 espectáculos 200 €

 

  • IVA y gastos de distribución/ticketing incluidos en el precio.
  • Las compras con tarjetas del Grupo Ibercaja están exentas de gastos de distribución/ticketing.

Internet

Taquillas (De 14.30 a 21h – Cea Bermúdez, 1).

Cajeros Ibercaja

 

LAGARTIJAS TIRADAS AL SOL
13/04/2018 - 14/04/2018
Santiago Amoukalli

Venta solo de abonos a partir del 17 de julio (preferencia en compra de entradas).
Venta de localidades individuales y ABONOS a partir del 24 de julio.

  • Venta anticipada hasta 15 días antes del estreno.
  • Abonos de 10 y 20 espectáculos

IVA y gastos de distribución/ticketing incluidos en el precio.
Las compras con tarjetas del Grupo Ibercaja están exentas de gastos de distribución/ticketing.

El precio de las entradas es el mismo tanto en taquilla como en la web de Teatros del Canal.

 

Información útil

  • Las entradas para personas en silla de ruedas solo se podrán adquirir en taquilla, puede reservar y consultar precios de las localidades llamando al 913089999 y solicitando hablar con taquilla.
  • Para la comodidad de todos los asistentes recordamos que, independientemente de la edad, será imprescindible adquirir una entrada para el acceso a las salas y la ocupación de las mismas.
  • Acceso a sala para compras por internet: Pueden traer las localidades impresas o si lo prefieren, también pueden descargar el archivo en su dispositivo móvil para mostrarlo al acceder al teatro.
información

Esta pieza cuenta la historia de un estado invisible. Para ello Luisa Pardo y Gabino Rodríguez se desplazaron a Santiago Amoukalli, una pequeña comunidad localizada al suroeste de México. Allí se habla sobre todo náhuatl y apenas español. Los autores vivieron allí, como si fueran extranjeros dentro de su propio país, las elecciones del 7 de junio de 2015.

Esta obra forma parte de La democracia en México, un ambicioso proyecto con el que Lagartijas Tiradas al Sol busca retratar la realidad política, social e histórica del país, a través de una serie de 32 aproximaciones a mundos sumergidos, como los 32 estados mexicanos.

Lagartijas tiradas al sol se autodenominan «una bandada de artistas». Desde 2003 buscan crear narrativas sobre eventos de la realidad. «No tiene que ver con el entretenimiento –nos dicen–, es un espacio para pensar, articular, dislocar y desentrañar lo que la cotidianidad fusiona, pasa por alto y nos presenta como dado».

Santiago Amoukalli forma parte de un proyecto titulado La democracia en México (1965-2015), que consta de treinta y dos partes, una por cada estado de la República mexicana, «treinta y dos visiones de un mismo país». Santiago Amoukalli es el nombre de una comunidad que se localiza en el suroeste de México, donde se habla náhuatl y un poquito de español. Extranjeros en su propio país, Luisa Pardo y Gabino Rodríguez pasaron ahí una temporada que coincidió con las elecciones del 7 de junio de 2015. Esta historia transcurre en un tiempo convulso, en un país con fiebre, en un lugar que tal vez no haya existido jamás. Es una historia que intenta cuestionar cómo se implementa la democracia mexicana. Porque, según concluyen, «las cosas son lo que son, pero también pueden ser de otra manera».

***

BITÁCORA

Hace 3 años Luisa Pardo mudó su residencia a Santo Domingo Yanhuitlán, un pueblo a poco más de una hora de la ciudad de Oaxaca. Desde su llegada comenzó el Proyecto Yivi, un taller de teatro permanente para las niñas y niños del pueblo. El taller se desarrolla en estrecha colaboración con las personas y la estructura de Lagartijas tiradas al sol. Este es un fragmento de su diario publicado en: https://proyectoyivi.wordpress.com/author/proyectoyivi/

No sé con qué palabras pudiera explicar lo que pasa en Yivi cuando pasa. Tiene que ver con el encuentro de personas y personitas de mundos diferentes en una dimensión generadora. No sé si de otra forma esas personas y esas personitas pudiéramos encontrarnos y crear algo juntos. Pienso en la noción de ser extranjera en mi propio país. Y ahora que lo reflexiono, con más calma, después de tres años, no es nada malo.

Ser extranjera en mi propio país tiene sus ventajas y me ha hecho aprender. Por eso me emociona. En Yivi estamos aprendiendo a crear juntos. Desde preparar las rutas de los talleres impartidos de forma multidisciplinaria y colectiva, evitar los panfletos y convertir nuestras ideas en prácticas adaptables; hasta sortear las realidades, tomarlas de vuelito: la vivienda, la comida, las historias de cada niño y cada niña, las relaciones entre ellos, nuestras metodologías (en constante construcción, afirmación, negación). Yivi es un campo de experimentación, para todos los involucrados y eso también me emociona: ¿cómo producimos?, ¿cómo obtenemos fondos?, ¿cómo nos organizamos?, ¿cómo vivimos?, ¿cómo viajamos?, ¿cómo nos relacionamos con el entorno?, ¿cómo convertimos nuestras estructuras de creación profesional en pedagogías artísticas?

Siempre me preguntan por qué llegué hasta aquí, por qué empecé este trabajo. Cada vez me es más difícil contestar, porque tiene relación con el instinto, con algo profundo y antiguo. Es una voluntad de encontrar algo que no encontraba en otro lado, tampoco podría nombrar qué es. Estoy lejos de mis otras casas, de mis antiguos hogares, de mi familia, de mis amigos, pero no cambiaría estas montañas ni este aire ni este proyecto por nada más.

El proyecto Yivi ha crecido. Seguimos trabajando en escena y con video, pintando con acuarelas, crayolas, al fresco, al temple. Trabajamos con relatos, con historias del pueblo que encontramos y oímos, que nos inventamos, que conocemos, que reconstruimos. Yo trabajo mucho con las contradicciones, y con deshacerme de algunas ideas, romanticismos que estorban.

Lo mejor es que el grupo de niñas y niños ha crecido, ha aumentado el promedio de estatura (porque van creciendo), se han acercado niñxs nuevxs, hay ciertos rasgos de responsabilidad, cierta cohesión, cierto «estilo» de contar las cosas, nociones básicas del quehacer escénico se vislumbran ya en ellxs.

Les gusta actuar, representar, inventar historias, ponerse disfraces, hablar fuerte, darse cachetadas falsas, «desmayarse», hablar con onomatopeyas, reinventar los chismes del pueblo, reinventar los personajes que los asombran de su vida cotidiana, ponerse las capas que usan en las fiestas patrias (que son increíbles)… y eso a mí me gusta mucho, porque he visto el proceso de apropiación, porque ese taller es de ellxs, porque lo consideran suyo, porque el espacio lo hemos construido juntxs.

Hace pocos días las autoridades del pueblo nos convocaron a participar en un evento para cerrar el año a cada uno de los talleres de arte del pueblo (danza, barro, marimba, teatro, pintura y a la banda de música). Empezamos a ensayar algo que iban a ser «escenas de Navidad», pero resultó que alguien propuso por ahí que se hiciera la historia de Cuento de Navidad. Entonces, a toda velocidad (en 5 días), sin recurrir a la historia original más que por flashazos muy abstractos, hicimos la adaptación desde la escena, nada de texto. Y estábamos en llamas, y me tembló un poco el orgullo de pensar que íbamos a ser el único taller que presentaría algo semiimprovisado, y me volví a dar cuenta de que el teatro es sumamente difícil y que requiere mucha disciplina y mucho temple. Pero lxs niñxs estaban bastante más confiadxs, querían más tiempo de ensayo (aunque muchos se la pasaban jugando) y trajeron, sin que yo se lo pidiera, mucha de la poca producción que usamos. La función era en la Plaza Mayor del pueblo, no habíamos ensayado prácticamente nada en ese espacio, que es enorme y ese día estaba lleno de personas. Entonces, veinte minutos antes de nuestro turno, yo les pregunté: «¿Qué, nos rifamos o le digo a la regidora de Educación que no damos la función?». Mi pregunta era genuina y estaba llena de ansiedad. Y uno de los niños más pequeños del grupo contestó: «Nos rifamos».

Hay algunas ideas que me resuenan para seguir profundizando:

- Crear piezas que tengan oportunidad de presentarse más de 2 o 3 veces. Acondicionar el espacio del taller para que eso sea propicio.

- Acercar más a las madres y padres de familia, hacerles partícipes, colaboradorxs.

- Tocar de forma más precisa temas relevantes de la comunidad y aprovechar este espacio para generar reflexiones, ideas alternas.

- Itinerar en las comunidades vecinas con las piezas.

- Conseguir fondos para todo lo anterior.

agosto 2015 - diciembre 2017 / Luisa Pardo

 

Ficha artística

México

Un proyecto de Lagartijas Tiradas al Sol

Dramaturgia/actuación: Luisa Pardo y Gabino Rodríguez

Narrador: Francisco Barreiro

Voz final: Cuauhtémoc Cuaquehua

Coproducción: Festival Belluard Bollwerk International, Lagartijas Tiradas al Sol y residencia INTEATRO Polverigi-Ancona

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