OLGA PERICET

03/06/ 2018

Sala Verde

3 de junio (Sala Verde)
Domingo 19.00h

AVISO IMPORTANTE: una vez comenzada la función no se permitirá la entrada de público a la sala.

El precio de las entradas es el mismo tanto en taquilla como en la web de Teatros del Canal.

Precios hasta 15 días antes del estreno.

SALA VERDE-Butaca de platea y 1ª Balconada centro
Tarifa general 17€
Mayores de 65 y desempleados* 15€
Carné joven y menores de 30 años* 10€
Profesionales de las artes escénicas** 10€

 

SALA ROJA-Butaca de anfiteatro (fila 4 a 6)
SALA VERDE-1ª y 2ª Balconada palcos (visibilidad lateral) y 2ª Balconada centro (visibilidad limitada)
Tarifa general 14€
Carné joven y menores de 30 años* 9€
Profesionales de las artes escénicas** 9€

 

*Cupos limitados. Imprescindible presentar la acreditación correspondiente en taquillas y al acceder a la sala. Solo una entrada por carné.

 

**Venta solo en taquilla. Cupos limitados. Imprescindible presentar la acreditación correspondiente en taquillas y al acceder a la sala. Solo una entrada por carné.

 

TARIFA ABONO:

Abono 10 espectáculos 150€
Abono 20 espectáculos 200€

 

  • IVA y gastos de distribución/ticketing incluidos en el precio.
  • Las compras con tarjetas del Grupo Ibercaja están exentas de gastos de distribución/ticketing.

Internet

Taquillas (De 14.30 a 21h – Cea Bermúdez, 1).

Cajeros Ibercaja

 

OLGA PERICET
3 de junio de 2018
La espina que quiso ser flor o la flor...
  • Venta anticipada hasta 15 días antes del estreno.
  • Abonos de 10 y 20 espectáculos

IVA y gastos de distribución/ticketing incluidos en el precio.
Las compras con tarjetas del Grupo Ibercaja están exentas de gastos de distribución/ticketing.

El precio de las entradas es el mismo tanto en taquilla como en la web de Teatros del Canal.

 

Información útil

  • Las entradas para personas en silla de ruedas solo se podrán adquirir en taquilla, puede reservar y consultar precios de las localidades llamando al 913089999 y solicitando hablar con taquilla.
  • Para la comodidad de todos los asistentes recordamos que, independientemente de la edad, será imprescindible adquirir una entrada para el acceso a las salas y la ocupación de las mismas.
  • Acceso a sala para compras por internet: Pueden traer las localidades impresas o si lo prefieren, también pueden descargar el archivo en su dispositivo móvil para mostrarlo al acceder al teatro.
información

La espina que quiso ser flor o la flor que soñó con ser bailaora. Lo femenino y lo masculino, la luz y la oscuridad, el drama y la ironía, la fealdad y la belleza, la contundencia de la espina y la delicadeza de la flor. Todo ello encarnado en el cuerpo de baile de Pericet y distribuido en composiciones escénicas ideadas por Carlota Ferrer para ella.

Un viaje íntimo que nace de las heridas y los besos y que, a través del baile y el cante, con granaínas, bulerías, tanguillos y tangos, nos conduce desde lo desconocido a la luz.

Una galería de juegos dramáticos donde la mujer aparece siempre poderosa en una miscelánea de imágenes escultóricas y transformaciones, donde se transita, entre lo bello y lo feo, la alegría y la amargura la reclusión y la lascivo, la sensualidad y, la gallina y el caballo, la juventud y la decrepitud, todo ello enmarcado musicalmente en un devenir de cantos y ritmos que se mueven latiendo en un palo flamenco y su opuesto.

— PREMIO DE LA CRÍTICA DEL FESTIVAL DE JEREZ 2017

Hay una espina en escena.

Como una enorme columna vertebral, las posibilidades de bailar y de abrir espacios nuevos se multiplican bajo el arco.

La espina que quiso ser flor o la flor que soñó con ser bailaora es el encuentro de dos mundos. El flamenco y el teatro -unidos siempre en tanto que dispositivos de generar representación, pero distanciados en la práctica escénica- investigan aquí caminos nuevos de la mano de Olga Pericet y Carlota Ferrer. Desde la estilización de la danza bolera hasta la parodia, el cuerpo de La espina que quiso ser flor o la flor que soñó con ser bailaora es un cuerpo en proceso de transformación.

Y es que el flamenco está concebido desde sus orígenes en códigos binarios que aún hoy no parecen resueltos en escena o al menos desde una perspectiva contemporánea. Son pocos los ejemplos que reflexionan sobre la dicotomía entre hombre/mujer, luz/oscuridad o sobre los rígidos parámetros en cuanto al vestuario desde un punto de vista de género. La dirección teatral de Carlota Ferrer investiga aquí sobre distintas maneras de construir el cuerpo femenino. La animalización, el

intercambio de roles o la descontextualización de objetos tradicionales son algunos recursos de su propuesta.

Aquí las alegrías se tocan encima de una mesa, las palmas sobre una silla; la bailaora puede no moverse. El aire de repetición del fandango se canta sobre un compás de soleá por bulería, tradicionalmente más sostenido y solemne. Los zapatos, la planta, el tacón, tienen memoria. Aquí una mujer puede ser archivo de muchas otras (una flor, una anciana, una niña, una gallina). Aquí se permite que el cuerpo contenga y genere otros.

Quizás La espina… refleja el momento de transición artística de Olga Pericet o un deseo de habitar nuevos lugares. Pericet, licenciada en danza española y flamenco en Córdoba, ha estudiado con maestros como Matilde Coral, Manolo Marín, Maica Moyano y José Granero, entre otros, y ha sido solista y artista invitada de compañías como la de Rafaela Carrasco, Nuevo Ballet Español, Arrieritos, Miguel Ángel Berna, Teresa Nieto, Belén Maya y Ballet Nacional de España. Desde sus comienzos ha colaborado estrechamente con otros artistas como Daniel Doña y Marco Flores, con los que forma compañía en 2005. En su etapa como solista ha estrenado las piezas Rosa, Metal, Ceniza, De una pieza, Pisadas. Fin y principio de mujer y Flamenco Untitled. En 2015 recibió el Premio Max a la mejor bailarina. Otros galardones que la acompañan son el ACE Awards 2016, el Premio Ojo Crítico RNE 2014 o el Premio Nacional de Flamenco Pilar López.

En esta creación parece flotar la siguiente pregunta: ¿se puede bailar y estar de otra manera? Quizás convocando a los opuestos: trabajando desde la oscuridad, buscando las conexiones entre los palos festeros y los palos tristes, entre la sequedad de una seguiriya y la liquidez de una guajira, o entre una granaína y unos tanguillos. Así, la bailaora se sumerge en el universo que configura Carlota Ferrer, que opera a su vez desde las imágenes más reconocibles -Lorca, el toreo, Julio

Romero de Torres- para disolver la polarización y observar los contrastes que produce.

El lenguaje escénico de la directora (Premio Ojo Crítico de las artes escénicas y Premio Max por Los nadadores nocturnos, 2015) está marcado, entre otras cosas, por la referencia a iconos culturales desde la ambivalencia y desde una nueva lectura. Su interés por la danza ha estado presente en muchos de sus proyectos anteriores, como Fortune cookie o Esto no es La casa de Bernarda Alba. Ferrer es autora de otras piezas como Cancro, Los cuerpos perdidos, La melancolía de King Kong, La habitación luminosa o La hora oscura. En su larga formación como intérprete y directora, además del Teatro de La Abadía y de la RESAD, aparecen nombres internacionales como Stephanne Braunschweig, Falk Richter, Nir de Volf, Jan

Lauwers o Peeping Tom.

Parece que en La espina... las dos creadoras se encuentran en un territorio nuevo. Lo hacen rodeadas de un cuerpo de músicos y cantaores que también asumen riesgos y ocupan lugares desconocidos: con el asesoramiento coreográfico de Marco Flores, el espacio sonoro de Pablo Martín Jones, el cante de Miguel Lavi y Jeromo Segura, la guitarra de Pino Losada, además de Antonia Jiménez, una de las pocas mujeres guitarristas en el mundo del flamenco. Ana López es la responsable del diseño de vestuario, con una fuerte presencia en la trama y en la corporalidad de la danza.

El encuentro aquí se hace posible gracias al reconocimiento de la oscuridad y de los estados ocultos. De ahí es de donde emerge la luz. Dice Lorca en su Gacela del amor desesperado (letra que se canta por milonga y vidalita al final de la pieza): “El día no quiere venir / para que tú no vengas / ni yo pueda ir. / Pero yo iré / entregando a los sapos mi mordido clavel. / Pero tú vendrás / por las turbias cloacas de la oscuridad”. Ahí queda la espina. Ahí comienza otra cosa.

Ana Folguera

Ficha artística

Dirección escénica y dramaturgia: Carlota Ferrer

Dirección artística, coreografía y baile: Olga Pericet

Ayuda a la dirección y asesoramiento coreográfico: Marco Flores

Dirección musical: Olga Pericet y Marco Flores

Composición musical: Antonia Jiménez y Pino Losada

Espacio sonoro: Pablo Martín Jones

Saxo en off: Cristóbal Agramonte

Cante: Miguel Ortega y Miguel Lavi

Guitarra: Antonia Jiménez y Pino Losada

Colaboración especial en el baile y palmas: Jesús Fernández

Coproducción: Olga Pericet

Colaboración: Teatros del Canal

Distribución: anacarrasco@peinetaproducciones.com

Vídeos