PEEPING TOM

16/03/2018 - 17/03/2018

Sala Roja

Viernes y sábado 20.30 h

 

AVISO IMPORTANTE: una vez comenzada la función no se permitirá la entrada de público a la sala.

El precio de las entradas es el mismo tanto en taquilla como en la web de Teatros del Canal.

 

Butaca de platea y de anfiteatro (fila 1 a 3)
Tarifa general 22€
Mayores de 65 y desempleados* 17€
Carné joven y menores de 30 años* 10€
Profesionales de las artes escénicas** 10€

 

Butaca de anfiteatro (fila 4 a 6)
Tarifa general 17€
Mayores de 65 y desempleados 15€
Carné joven y menores de 30 años* 9€
Profesionales de las artes escénicas** 9€

 

*Cupos limitados. Imprescindible presentar la acreditación correspondiente en taquillas y al acceder a la sala. Solo una entrada por carné.

 

**Venta solo en taquilla. Cupos limitados. Imprescindible presentar la acreditación correspondiente en taquillas y al acceder a la sala. Solo una entrada por carné.

 

TARIFA ABONO:

Abono 10 espectáculos 150€
Abono 20 espectáculos 200€

 

  • IVA y gastos de distribución/ticketing incluidos en el precio.
  • Las compras con tarjetas del Grupo Ibercaja están exentas de gastos de distribución/ticketing.

Internet

Taquillas (De 14.30 a 21h – Cea Bermúdez, 1).

Cajeros Ibercaja

 

PEEPING TOM
16/03/2018 - 17/03/2018
Moeder

IVA y gastos de distribución/ticketing incluidos en el precio.
Las compras con tarjetas del Grupo Ibercaja están exentas de gastos de distribución/ticketing.

El precio de las entradas es el mismo tanto en taquilla como en la web de Teatros del Canal.

 

Información útil

  • Las entradas para personas en silla de ruedas solo se podrán adquirir en taquilla, puede reservar y consultar precios de las localidades llamando al 913089999 y solicitando hablar con taquilla.
  • Para la comodidad de todos los asistentes recordamos que, independientemente de la edad, será imprescindible adquirir una entrada para el acceso a las salas y la ocupación de las mismas.
  • Acceso a sala para compras por internet: Pueden traer las localidades impresas o si lo prefieren, también pueden descargar el archivo en su dispositivo móvil para mostrarlo al acceder al teatro.
información

Las obras de Peeping Tom combinan danza, teatro, música. Su nueva producción se mueve a través de una serie de espacios como una sala de maternidad, un tanatorio, un estudio de grabación, un museo... Lo público y lo privado se entrecruzan. Pasado, presente y futuro intentan aferrarse desesperadamente al tiempo cíclico de una figura materna arquetípica.

El luto por la madre es el punto de partida para hablar de la ausencia, las carencias y las ansiedades sin renunciar a un humor mordaz, habitual en esta compañía.

Moeder (Madre) es la segunda entrega de una trilogía sobre una familia, que comenzó con Vader (Padre, en 2014) y terminará con Kinderen (Hijos).

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Todo sobre mi madre

La atmósfera es malsana y perturbadora en este lugar extraño pero familiar, esa especie de búnker que al subir el telón aparece perfectamente definido como el tanatorio donde la familia vela a la madre, aparentemente muerta, pero que en lo sucesivo puede indistintamente ser galería de arte, hogar añejo o un bar de carretera donde las entrañas de la máquina expendedora de bebidas pueden ocultar una cantante o un feto muerto. No hay, en Moeder (Madre), una historia lineal ni definida sino los retazos inconexos de muchos relatos tétricamente maternales lanzados sobre la escena como las piezas de un puzle surrealista, macabro y al unísono fascinante. Deambulan enfermeras embarazadas y ensangrentadas, los cuadros de las paredes a veces susurran y otras veces sangran, hay bebés que lloran a lo lejos y cochecitos siniestros que cruzan el escenario. Una pareja a lo largo de la representación ve crecer durante décadas a su hija en una incubadora. Hay embarazadas infelices, madres aterrorizadas de su estado, ladronas de obras de arte, partos y muertes, madres que pierden a sus hijos, hijos a los que se les muere su madre. Hay humor, duelo y dolor pero también maldad y terror en esta creación inquietante de la coreógrafa argentina Gabriela Carrizo para Peeping Tom, la audaz agrupación que junto al francés Franck Chartier dirige en Bruselas desde 2000 y que ha devenido en emblemática del fenómeno de la nueva danza belga.

Se expresa Carrizo desde una danza muy física, retorcida e implacable, que parece hecha a la medida de la versatilidad de sus insólitos bailarines, de todas las edades y formas, que indistintamente danzan, actúan, cantan o declaman. Pero los referentes, como es usual en las creaciones de esta compañía, son más bien cinematográficos. La enigmática teatralidad de David Lynch o la atmósfera de paranoia desquiciante del Roman Polanski de Repulsión, El quimérico inquilino o La semilla del diablo, obra cumbre de la maternidad diabólica, parecen haber sido convocadas a este festín de surrealismo inquietante e imágenes delirantes que jamás encajarían en la celebración edulcorada y festiva del Día de la Madre.

Madre supone la quintaesencia del lenguaje ya perfectamente definido y reconocible de Peeping Tom. Es la segunda parte de una trilogía sobre la familia, completada por Vader (Padre), estrenada en 2014, y Kind (Hijo), que verá la luz en 2019. No es la primera vez que este colectivo, nacido al amparo de les ballets C de la B, la compañía que dirige Alain Platel y donde tanto Carrizo como Chartier fueron intérpretes, aborda el tema complejo del núcleo familiar. Su tríptico conformado por Le Jardin (El jardín, 2002), Le Salon (El salón, 2004) y Le Sous Sol (El sótano, 2007), que les consolidó internacionalmente, abordaba con humor, ingenio y un toque macabro, el hundimiento de una familia otrora aristocrática venida a menos. También aristócratas decadentes vagaban por el teatro destruido de À Louer (En alquiler, 2011), y dos clanes en conflicto bajo la nieve, las protagonistas de la muy gélida y deslumbrante 32 rue Vandenbranden (2009), obra que parecía un eco de su primera y muy ingeniosa primera coreografía, Caravana (1999), que se desarrollaba en una tráiler aparcado en el campo y fue éxito al instante.

Quizá ninguna otra compañía tenga en su propio nombre la clave de sus propuestas. El término Peeping Tom hace referencia a un mirón, a un voyeur, y esa es una premisa que ha planeado en toda la obra de Carrizo & Chartier. En sus propuestas hay siempre episodios importantes que ocurren en otra parte y no podemos ver del todo, trozos de paisaje perdidos que debemos completar a base de imaginación. Hay puertas que ocultan lo que pasa detrás, escaleras que no sabemos dónde conducen, trastiendas misteriosas, grandes momentos que vemos parcialmente a través de una ventana. Los espectadores pasamos a ser espías de una realidad de la que tenemos solo una visión parcial, lo que nos hace sentirnos como el que mira morboso por el ojo de una cerradura. Es una constante en todo su trabajo pero lo han explorado muy a fondo recientemente con la creación de otra trilogía, esta vez hecha por encargo para el Nederlands Dans Theater (NDT) de Holanda. Muy apoyadas en las claves del cine de terror, The Missing Door (Carrizo, 2013), The Lost Room y The Hidden Floor (Chartier, 2015 y 2017) arrojan a los potentes bailarines del NDT dentro un tríptico oscuro y enigmático, donde el subsuelo o la habitación contigua esconden misterios… incluso fantasmas.

Omar Khan

 

Ficha artística

Espectáculo en inglés con subtítulos en español

Dirección: Gabriela Carrizo / Dramaturgia: Franck Chartier

Creación e interpretación: Eurudike De Beul, Maria Carolina Vieira, Marie Gyselbrecht, Brandon Lagaert, Hun-Mok Jung, Yi-Chun Liu, Simon Versnel, Charlotte Clamens

Producción: Peeping Tom / Coproducción: Theater im Pfalzbau (Ludwigshafen), Taipei Performing Arts Center (Taiwán), KVS — Koninklijke Vlaamse Schouwburg (Bruselas), Grec Festival de Barcelona / Mercat de les Flors (Barcelona), HELLERAU — European Center for the Arts Dresden, Les Théâtres de la Ville de Luxembourg, Maison de la Culture (Bourges), Scène Nationale La Rose des Vents (Villeneuve d’Ascq), Festival Aperto/ Fondazione I Teatri (Reggio Emilia), La Bâtie Festival de Ginebra / Con el apoyo de Theater im Pfalzbau (Ludwigshafen, DE) y Taipei Performing Arts Center (Taiwán) /

Con la colaboración del Teatro Central de Sevilla

Estreno en la Comunidad de Madrid

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